Después de la reunión del día anterior, tuvimos que ir al colegio desde las 10 de la mañana para realizar las ventas de los productos que habíamos preparado.
El clima no ayudó mucho, pues nadie quería comprar marcianos. Empezamos a vender en la tribuna antes de que empiece el evento.
Empezamos con los tequeños y la canchita.
Fue muy complicado, nos acercábamos a la gente y le decíamos los nombres de los productos, pasó lo que se esperaba algunos compraban y algunos no.
Tuvimos que cruzar la cancha de fútbol innumerables ocasiones, para traer más productos. Durante un periodo de tiempo me quedó quedarme con los productos en un lugar para que luego vengan los demás a recogerlos, ofreciendo agua.
Al último llegó Bruno Nuñez, con algunas cosas más como los tequeños y alfajores.
Corríamos de aquí para allá. Luego, comenzamos a vender los marcianos, pocas personas compraron. Teníamos un problema que era que a medida que el sol salí los marcianos se "aguaban" y perdían consistencia. Teníamos que regresar al lugar donde estaban los demás.
Yo tuve que regresar temprano a mi casa porque tenía una reunión familiar.
Al final de ello, aprendí como se siente un vendedor ambulante. Esa sensación de frustración cuando alguien te niega tu producto, y aparte la sensación de alegría que te da cuando alguien te compra. Este trabajo de CAS permite ponerte en el lugar de diferentes personas para luego no juzgar a los demás. También que l perseverancia y el trabajo duro permite lograr tus objetivos, si al inicio hubiéramos desistido de la venta de marcianos, no hubiéramos conseguido la cantidad de ganancias que obtuvimos.
Cuidando las cosas
Vendiendo tequeños!
Yo en acción!
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