Bueno empezamos nuestro primer proyecto del último año de CAS, de Bachillerato, y del colegio.... un poco de nostalgia genera.
Partimos desde el colegio en bus hasta el hogar clínica San Juan de Dios. En esta oportunidad estaba planificado realizar una visita diagnóstica con respecto a nuestro proyecto correspondiente al área de cocina. Sin embargo no pudimos hacer la visita diagnóstica. Al entrar a la clínica nos encontramos con un niño que estaba enfermo en una silla de ruedas. Esa imagen me lleno de nostalgia, nos dijeron que la clínica se estaba encargando del niño.
Luego de esperar un rato finalmente entramos en sí a los pabellones de la clínica y nos dirigimos a un espacio donde nos iban a dar una charla informativa acerca de la clínica. Lo que me llamó la atención fue la limpieza de los pabellones, y el buen trato de los trabajadores de ahí. Algo también que debo resaltar y de por sí felicito mucho a la clínica es que la sala donde ibamos a recibir la charla estaba bien decorada, con adornos, colores, estaba ambientada correctamente y con mucha dedicación ya que era el área destinada también para los niños de la clínica.
En la charla, reproducieron un video sobre una menor que estaban atendiendo en la clínica. Era de condición humilde, pude notar el gran amor de su madre que siempre estuvo, está, y estará con ella a su lado. Es de un distrito alejado de la ciudad de Chiclayo.
Luego una señorita dio la exposición correspondiente. Habló sobre la misión y visión de la clínica. De los valores que perseguían, y de los compromisos que habían asumido. También toco el tema de "San Juan de Dios" como santo, y qué era él quien era su guía y a quien siempre acudían en la oración.
Reflexión:
En esta primera visita a la clínica San Juan de Dios, viví una experiencia diferente a las demás. Recordé una vez más que en una misma ciudad pueden haber personas que viven completamente diferente a uno, que muchas veces se les margina y se les olvida. Vi la realidad del país una vez más con esos niños. Vi que la vida no es fácil para muchos, me puse a reflexionar y llegue a la conclusión de que a nosotros no nos falta nada pero a ellos sí, y mucho y de verdad que reconfortante es saber que podemos ayudar de alguna manera a una entidad con valores como los que tiene.
Aprendí que la mayoría de personas que ayudan en la clínica son quienes hacen sus prácticas y que lo hacen sin esperar ninguna recompensa, sino de corazón. Que bien es saber que existen personas así que hagan una buena acción sin esperar nada a cambio, me plantee quizás algún día apoyar también a estas entidades desde cualquier perspectiva y desde cualquier profesión en la que me encuentre.
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